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Sensaciones Exposición de Encarnación Domingo

Sensaciones Exposición de Encarnación Domingo

Sensaciones

Exposición de Encarnación Domingo

Por: Jaime Rodríguez

El mar y una franja de cielo conforman un parámetro enigmático. Líneas cuasi abstractas habitan la mirada de Encarnación Domingo; un lugar en el que se alojan durante toda su memoria; franjas de la naturaleza en las que el ser humano se hace minúsculo.
En la serie pictórica que protagoniza este comentario, las obras se nutren virtuosamente de la esperanza, pues nos invitan a observar más allá del horizonte, a contemplar los confines donde el cielo, el mar y la tierra, se unen plásticamente como un muro desnudo e imaginario. La estética lacónica y la técnica firme acentuada por el soporte metálico y la pintura industrial nos trasladan hacia una trascendencia pseudominimalista que pudiese parecer fría; pero su estilo, que oscila agradablemente entre lo figurativo y lo abstracto, nos presenta una imagen reconocible que queda reducida a formas simples pintadas cálidamente sobre estratégicos tratamientos del soporte.

Las composiciones que nos presenta Encarnación Domingo poseen una intensa cualidad atmosférica, que trasciende la realidad para acceder a un estado espiritual de ensoñación emotiva. Muchas de sus obras reflejan el constante enfrentamiento entre la luz y la materia más etérea, entre la vida y el recuerdo; pero sus franjas visualmente desconcertantes iluminan símbolos de belleza y libertad que reposan en cada campo de color. Pieza tras pieza el optimismo tiñe cada plancha y se refleja en nuestra retina, tiñéndola de una ingravidez ilusoria que nos muestra aquello que deseamos vivir. En cada costa se nos ofrece un diminuto deseo que aguarda un gran secreto. Tan solo debemos desembocar en sus orillas con los sentidos abiertos y dejarnos llevar por los susurros que el horizonte pronuncia.

El toque instintivo y la sutileza de la ejecución reflejan el método de un trabajo rápido y fluido pero sometido a las restricciones del diseño geométrico. El acabado de la superficie es suave y sereno, y posee la belleza de lo simple, evocando una tendencia a la melancolía y a la espiritualidad.

La obra de Encarnación Domingo es mucho más fresca y más figurativa trabajando con la pintura industrial sobre la lámina de metal que funciona como soporte y motivo al mismo tiempo.

Gran parte de su trayectoria se inspira en el paisaje costero más cercano, se esquematiza en su memoria formando composiciones que se podrían calificar de exclusivamente abstractas y minimalistas. Pero nada más alejado de la realidad; su objetivo es ilustrar una visión parcial física y emocional motivada por presentar lo que puede sentirse cuando se mira o se contempla el horizonte. Se trata esencialmente de una visión alejada de los convencionalismos y de la obstinación académica o esteticista que los estudiosos del arte pretenden etiquetar; pero su obra se resiste a las insistencias de la moda.

Ese motor de inspiración se puede hallar en cada una de las obras que forman esta serie, observando la contemplación sosegada que Encarnación Domingo nos manifiesta. Una vez más las clasificaciones no pueden apoderarse de una creación tan esencial como anímica que busca retener una sensación que logra aproximarnos a un onírico misticismo.

Lugar: Galería Ángel Cantero
(C/ Juan Madrazo, 25 – Bajo / 24002 LEÓN (ESPAÑA)
(+34) 987 24 23 54)
Más información: www.angel-cantero.com

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