Felipe

Felipe Alarcón Echenique

Felipe

Este creador, cuya trayectoria ha demostrado constancia, coherencia y autenticidad, ha sido mucho más valorado en Europa que en su propio país, pues su obra ha tenido que enfrentarse a diversos prejuicios. Es un artista de los 80´ que  no se adhirió a aquel movimiento que el uruguayo Luis Camnitzer definió como “El Renacimiento del arte cubano”.   Felipe   siguió   su   propio   derrotero,   tal   vez   porque   se   dio   cuenta   de   que demoliendo cánones “caducos” estábamos instaurando otros igual de limitados, igual de peligrosos, igual de sectarios, igual de excluyentes… Para conservar indemne su autenticidad el artista ha de pagar un precio elevado, le corresponde hacer caso omiso a los “cuerdos”, a los “conocedores”, a los que le dicen que su camino será incierto y subvalorado. Consolidarse en una expresión pictórica diferente a las que dominaban en ese momento el panorama cubano (bad painting,transvanguardia…) y mantenerse alejado de lenguajes como el de la instalación o la performance, fue visto como una  toma de posición conservadora, pero él obedeció a su instinto y no quiso jugar a Dadá, no quiso participar de fórmulas mansas con apariencias de rebeldía ni romper cánones que ya habían sido rotos hacía muchos años.

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