espejo de almas

ESPEJO DE ALMAS | Galería Ángel Cantero

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Espejo de almas, la exposición colectiva temática propuesta por la galería de arte Ángel Cantero para el mes de febrero en León, reúne obras de gran formato de los jóvenes artistas figurativos Verónica Cantero Yáñez, Melchor Balsera, José Ramón Lozano, Eugenio Ocaña y Leonor Solans.

Veronica Cantero YanEZ

Los trabajos de la artista de Barcelona Verónica Cantero Yánez son expresión de un conglomerado de influencias entre las cuales destaca la pintura de Hieronymus Bosch, el Arte Povera italiano y la obra de Louise Bourgeois. Las obras del escritor irlandés Samuel Beckett, de entre ellas “Esperando a Godot” y su teatro del absurdo, han contribuido al desarrollo de su obra pictórica reciente que opta por la temática del retrato, serie en la cual decide alterar el retrato hasta abstraerlo como lo hace la poesía con el lenguaje, una metamorfosis visual tan sugerente como inquietante.


Jose Ramon Lozano

“Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada, absolutamente nada, sustituye la mirada del ser humano”. - P. Coelho- Las pinturas de José Ramón Lozano nacen de la expresión más visceral, son rostros donde se entremezclan tristeza, desgarro, fuerza, pasión y expresividad. Su búsqueda no puede dejar indiferente al espectador, genera una turbia dependencia con sus obras y establece un poderoso vínculo con el público; sus pinturas son descarnadas pero consigue magnetizar el lienzo y lo convierte en un visceral y omnipresente objeto de deseo. La representación de sus pinturas hace referencia a la interacción entre cuerpo y alma, que considera inherente al ser humano. Lo corporal y lo espiritual, la aflicción y el gozo, lo íntimo, lo salvaje se encuentra contenido en el trabajo de este artista. Tras cada actitud, cada mirada, hay una historia, una concatenación de sentimientos y estados de ánimo que conducen, en muchos casos, a una insinuada violencia; el resultado es una pintura de emociones solapadas, una pintura que, a pesar de la información visual explícita, oculta cautelosamente la verdad o la intención, y provoca en el espectador la duda y la atracción magnética.


Melchor Balsera

Melchor Balsera, utilizando como única herramienta un neumático impregnado en pintura acrílica, ejecuta rostros en primer plano con expresiones y muecas crudas. “El rostro grita, amenaza con escapar de los trazos pactados por el artista. Insiste, con alma concupiscente, atrapa, con retazos de neumáticos, magnetiza, con la fuerza lacerante de un artista en pleno recorrido. El autor rastrea en la trastienda del personaje, lo desmenuza, lo convence y edulcora, lo convierte en un retrato de una sola bala y muchos impactos. El retrato conversa con el público, dialoga con el visitante, susurra en blanco y negro. El protagonista desafía su retrato, y con sinuosas marcas viaja en el interior de su psique. Melchor Balsera impregna, de manera intencionada, con sutileza y rabia, el inmaculado del lienzo con técnica depurada y ferocidad creativa. El artista extremeño capta la sonrisa, el mordisco, el júbilo y la desesperación del anónimo, del retrato sin ambages y sin pretensiones, sonríe mientras crea, sus manos acarician la risa, la muesca del muerdo, el grito de alegría y la tensión como una paleta real de los rostros que pululan en nuestro imaginario. Para pintar, primero debo conocer tu alma... Modigliani buscaba aquello que al artista lo hace único, la impronta que capacita al autor a reivindicarse como creador original, base primigenia del trabajo de Balsera, el alma puesta en pocos centímetros de arte.”

Por: Willy López

Eugenio Ocana

El pintor granadino Eugenio Ocaña retrata en primer plano la energía vital de sus modelos, cuidadosamente elegidas; y en esos retratos se acentúan el temor, la melancolía, la perplejidad o la vacilación para conformar alegorías contemporáneas que nos seducen. El virtuosismo pictórico se suma a la indagación psíquica para acercar esas figuras femeninas hasta nuestro territorio personal, y nos empuja a esforzarnos para desentrañar su mensaje, pero sus voces son inaudibles, inaccesibles sus pensamientos. Con el naturalismo de su lenguaje representa la humedad de piel y hasta la ráfaga de aire que agita el pelo de Celia; nos describe con realismo veraz un instante, y sin embargo sentimos al contemplarlo que acabamos de perdernos algo, nos iremos a casa con la imagen clavada en la retina y una docena de preguntas que surgieron de la experiencia estética de contemplar sus óleos. A.C.


Leonor Solans

Leonor Solans también nos conduce hacia una lectura de sus retratos tan dulce como inquietante; sus ninfas conservan la magia de la niñez y habitan en bosques íntimos inspirados en cuentos de hadas, pero experimentan el tránsito entre la inocencia y la experiencia, y con su mirada nos convierten en espectadores involuntarios de ese momento de incertidumbre que anuncia un inminente rito de paso. La actitud de sus figuras, sean niñas o adolescentes, nos revela la fragilidad de los sueños, pero también el encanto de la transformación, el salto entre las etapas. El cromatismo y la soltura pictórica de sus obras ponen de manifiesto que la pintora granadina conoce muy bien a los clásicos, hace guiños inteligentes a los grandes maestros, y sabe prescindir de lo accesorio para potenciar lo más esencial de la pintura y que siempre quedará en nuestra memoria. A.C.


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