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AL·LUNICINA

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AL·LUNICINA

Por: Mariàngels Pérez Latorre

Ca l’Antiga ha invitado, para iniciar el año 2018, a Manuel Serra, un fotógrafo de dilatada obra que podríamos definir como racional, muy estructurado y extremadamente perfeccionista en su trabajo. Manuel Serra quizás ha hecho fotografías espontáneas, pero prefiere los proyectos, los temas, ese tipo de trabajos de duración abierta que deja y retoma sistemáticamente como un lector que admira a un autor y recorre su obra a intervalos para disfrutarla intentando no llegar a un final que terminaría con el placer de leerlo.
AL·LUNICINA es uno de esos proyectos ‘de longue alène’ que emprende y que comenzó simplemente fotografiando la salida de la luna llena sobre el mar en Barcelona y aquello que ocurrió en el horizonte – la luz de un barco acercándose a la esfera de la luna – que, afortunadamente para nosotros, desembocó en una pasión por la identidad de la luna como foco de luz.
Y ya sabemos que la fotografía es luz. Y la luna es luz en la oscuridad que prosigue un camino determinado por la geometría planetaria, pero también puntero luminoso que permite a Manuel Serra dibujar en el espacio a ciegas pero confiando en la seguridad de la luz de la luna y en su control para desplazar la cámara como si de un pincel se tratara.
La luna, que no tiene luz propia porque al igual que la tierra la recibe del sol, es el origen de un universo pictórico en el que se convierte en sujeto dejando de lado su condición de objeto e interpretando una obra de geometría metafísica escrita por Manuel Serra simultaneando con maestría fascinación y método.
À vous de rêver !

logotipo cal lantiga

AL·LUNICINA es un proyecto de ‘longue alène’ que el fotógrafo Manuel Serra emprendió en el 2009 y que muestra, ahora en Ca l’Antiga por primera vez, su pasión por la identidad de la luna como foco de luz, sumando a su incuestionable papel de objeto predilecto de la noche la condición de sujeto fotográfico.

La luna, que no tiene luz propia porque al igual que la tierra la recibe del sol, es el origen de un universo pictórico en el que se convierte en sujeto dejando de lado su condición de objeto e interpretando una obra de geometría metafísica escrita por Manuel Serra simultaneando con maestría fascinación y método.

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