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Esto no es un jardín

Exposición de Rosa Galindo en la sala Pigment Gallery

Esto no es un jardín

Por: Susana Pardo

“La realidad es un misterio que trato de entender e interpretar. Intento dar vida en mi obra a un mundo sensible y bello que se me sugiere. La pintura me ha ayudado y acompañado siempre, ha sido un soporte vital en mi manera de ver la vida”.   

“Trato de pintar sin prejuicios y sin una meta demasiado concreta. Siempre estoy experimentando y me gusta utilizar toda clase de materiales y soportes. Dejo que las pinturas tengan su propia vida, yo las empiezo pero luego ellas van pidiéndome lo que necesitan”.

Rosa Galindo

 

El mundo onírico de Rosa Galindo atraviesa los ventanales del Palacete Riquer Sabaté para presentar su obra

El mundo onírico de Rosa Galindo atraviesa los ventanales del Palacete Riquer Sabaté para presentar su obra “Esto no es un jardín”. La pintura de Rosa Galindo es fruto tanto de su formación multidisciplinar en estudios de arte, diseño y ciencias sociales, como de su afición por la naturaleza, los viajes, la música y todo lo que esté relacionado con el arte.

En un constante afán por romper el modelo galerístico clásico, y aunando un esfuerzo por recuperar algunos de los edificios históricos emblemáticos de la ciudad de Barcelona, Pigment Gallery es el responsable de organizar la fantástica muestra de las obras de la artista dentro del Palacio Riquer, antiguo estudio de Beth Galí, mujer del arquitecto Oriol Buigas, con quien compartió y colaboró conjuntamente en varios proyectos.

Sus pinturas, son una alegoría que refleja nuestra presencia como individuos en un asombroso universo imaginario. Su trabajo refleja una idea filosófica que busca entender el lugar de la humanidad en el mundo. Las elegantes pinceladas y los pigmentos, aplicados con vigor, son signos visibles del proceso de trabajo, en los que se puede apreciar la esencia de la Pintura de Acción.

Rosa Galindo refleja su gran energía y su calidad gestual utilizando impetuosos y amplios gestos y añadiendo capas de pintura que trabaja y retoca con sus pinceles, paletas y -a menudo- con sus manos. Los objetos que representa, aparecen como flotando sobre los fondos de su pintura. Estas imágenes sugieren a menudo meditación y reflexión personal.

La artista nos propone un recorrido por los territorios desconocidos del alma. Ha preparado un auténtico paisaje emocional que se desvela como un “no jardín”: una negación que paradójicamente abre la puerta a todo un despliegue de afirmaciones, en el sentido en que nada ha sido excluido. Desde lo ordenado a lo caótico, lo razonable o lo salvaje, lo verdadero o lo imperfecto. Ha abonado una tierra donde agarre la libertad, donde crezcan los opuestos que se complementan, donde el tiempo fertilice la unión entre todos los pensamientos, subjetividades y objetos. Su “no jardín” está cargado de sensaciones, vivencias, recuerdos, alegrías, tristezas, sueños y anhelos que no se pueden verbalizar ni concretar más que en colores y formas abstractas. Rosa necesita atravesar la piel de las cosas, las personas y los hechos figurativos para encontrar los caminos de lo trascendental que conecta con los misterios de la vida.

Equilibra la tensión entre la materia mundana y la esencia sutil de su sensibilidad a través de un lenguaje expresionista abstracto emocional limitado, de alguna manera, por el uso del metacrilato. Con el primero da rienda suelta a una rebelión de colores y formas con las que bucea por el caos de lo inconsciente, lo velado e irracional del ser humano; sin embargo, la superficie lim pia y pulida del metacrilato ha contribuido a serenar este torrente.
El itinerario continúa con los Paquetes de memoria, una pieza que recopila memorias emocionales que han sido la base conceptual de los cuadros de Rosa. Estos fardos contienen los recuerdos y evocaciones replegadas, papeles que llevan impresos rastros de existencias, guardadas y protegidas. Aunque también hay remembranzas que piden desplegarse, como en la pieza Móvil, donde se articulan en un esqueleto animado, capaz de generar nuevos relatos y escenarios compartidos.

La artista descubre la huella de lo ausente en cualquier cosa, y una vez reconocida no le importa la procedencia. Encuentra valor en las cosas pequeñas y desechadas, en lo inútil y descartado. Para ella, cualquier elemento es susceptible de alojar un recuerdo o una emoción. Los recoge, los limpia y atesora hasta que les confiere una nueva vida al incorporarlos en esculturas como Tótem, una pieza que se eleva en el espacio como si quisiera ser una partícula fundamental más y unirse al polvo cósmico.

Así va entretejiendo una suerte de mundo reciclado en el que se presenta la materia como suceso en crudo. Piezas tridimensionales como Botes, Acetatos, o Skyline, donde la artista participa únicamente en la elección y en el nuevo orden que les asigna; los objetos y materiales provienen del proceso de otras obras ya sean propias o ajenas. Al reorganizar estas piezas y observarlas con cierta distancia se percibe el proceso de la vida, en principio, sin pretensiones artísticas, pero sí con voluntad de poner en valor la sensibilidad, la imaginación y la libertad, lo que culminará en formas que van más allá de lo que entendemos por válido y bonito a simple vista.

La ruta del “no jardín” se amplía con la pieza Nómada, donde queda reflejada la experiencia del viajero, su armonía con el entorno con el que interacciona sin aferrarse; porque para el caminante seguir el devenir del movimiento natural no es una elección sino una necesidad, una evolución que le muestra lo esencial para aligerar los pesos de la mochila de la existencia. Durante el andar aprende a despegarse, a dar y tomar lo imprescindible, ensancha los límites de su identidad y su frontera. Para concluir este itinerario, Rosa Galindo ha colaborado con el artista visual Manuel Granados en la pieza titulada Narciso olvida su reflejo donde se pone en relación los cuatro elementos ancestrales: tierra, agua, aire y fuego, con la terna sacra que simboliza la perfección y el equilibrio.

Rosa Galindo y Ferran Josa, Director de Pigment Gallery_2
Rosa Galindo y Ferran Josa, Director de Pigment Gallery_2

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