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DeAngel (Ángel Vaca de León)

DeAngel (Ángel Vaca de León

DeAngel

Ángel Vaca de León

Por: Ovidio Moré (Osvaldo Moreno)

La perspectiva empleada en muchos de estos cuadros, juega un significativo papel en la concepción del mensaje.

Dicen aquellos que le han entrevistado (y él mismo) que es muy escueto, que la oralidad no es lo suyo, ni falta que le hace, su trabajo es verbo suficiente. El diálogo entre obra y espectador se establece in situ, porque el impacto visual que provoca la pintura de DeAngel (Ángel Vaca de León, Barcelona 1966), te habla, te grita, te atrapa. El virtuosismo con el que crea su obra, de una poética trasgresora e irreverente, que va más allá del simple desnudo estético de sus modelos femeninos, es una alocución prolija y es el segundo golpe que tu retina soporta con pasión y sometimiento masoquista. Cuando descubres a DeAngel quedas adicto a su conversación pictórica.

Su obra es difícil de clasificar ya que es rica y variada; toma prestado del realismo, del naturalismo, del hiperrealismo y hasta, en sus comienzos, de la pintura metafísica y del surrealismo. En ella las figuras se enmarcan en espacios vacíos con muy pocos elementos: un objeto, una mancha, una estructura, un simple fondo plásticamente trabajado de maneras disímiles. Con este, podríamos decir, afán minimalista pero al mismo tiempo (paradójicamente) exuberante y abarcador, articula su discurso (y no exagero si digo) casi ontológico, para desentrañar las obsesiones y sueños del ser humano y para poner el dedo en la llaga. Sus personajes son mujeres, niños, adolescentes o jóvenes. En el caso de sus cuadros protagonizados por mujeres, hay una inteligente indagación en la psicología femenina. Las heroínas de sus cuadros rompen moldes, retan, buscan, se asoman al abismo, se desatan, se muestran, se protegen, te seducen, emergen o hacen equilibrios sobre ellas mismas; son noctámbulas y urbanitas. Detrás de cada una hay una historia de desafío, de búsqueda de la identidad y la libertad, de desgarro, de ruptura con el sometimiento, todo ello matizado por la fuerza expresiva y la erótica del cuerpo; son, también, Evas cansadas de ser objetos y de tener una labor únicamente reproductora; Evas que quieren elegir su destino. Como dice aquella canción del cubano Silvio Rodríguez: Evas que cambian la señal.

La gama cromática utilizada por DeAngel, sobre todo desde el 2008 en adelante, en títulos como los de las series Emergiendo o Bajo fluidos, por solo citar dos ejemplos, es uno de sus grandes aciertos, con ella logra atraer inmediatamente la atención del espectador para luego subyugarlo al cuadro y en el cuadro. Rojos pasionales, blancos puros, negros intensos, azules eléctricos o verdes incandescentes plasman toda la riqueza sensorial que emana del lienzo.
La figura humana es la reina absoluta en sus cuadros, pintada con perfección fotográfica y, envuelta en telas y ataduras bondage, acompañada de símbolos como códigos de barra, códigos QR o grafismos; de animales como rinocerontes y toros; de objetos como catanas, bombonas de butano, tenedores, cucharas o, simplemente, portando una manzana y, a veces, cubierta por brochazos transparentados, etc., está retratada, como decía antes, delante de fondos chorreantes, de grandes manchas que explotan, de colores mezclados. de colores sólidos o de drippings; también ante fondos oscuros o totalmente diáfanos y hasta en geometrías que nos remiten a Mondrian, todo ello en composiciones perfectamente estudiadas. La suma de estos elementos conforman la metáfora visual de su obra, donde intuimos, aunque no esté representado figurativamente, la intencionalidad del artista. Es importante destacar, además, que la perspectiva empleada en muchos de estos cuadros, juega un significativo papel en la concepción del mensaje. La manera de enfocar la figura representada alcanza connotaciones cinematográficas al utilizar picados, contrapicados o vistas de pájaro que, al igual que en el cine, tienen una manifiesta significación.

Otra de las fascinaciones que me produjo este pintor, cuando le descubrí hace algunos años, fue conocer que es de formación completamente autodidacta. Todo lo que vemos en sus obras es el talento, el genio desatado, de un artista empírico que se ha concebido a sí mismo.

La manera de enfocar la figura representada alcanza connotaciones cinematográficas al utilizar picados, contrapicados o vistas de pájaro que, al igual que en el cine, tienen una manifiesta significación

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