TERESA GANCEDO

TERESA GANCEDO

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TERESA GANCEDO

Por: Cristina Requena Villalba – pagina 10

La galería Artemisia, Art & Tendències acoge hasta el mes de marzo la exposición “Visiones de recuerdos perdidos” de la artista Teresa G. Gancedo.

TRAYECTORIA ARTÍSTICA

Licenciada en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge (Barcelona), se convirtió en 1982 en profesora titular de la Facultad de Bellas Artes. Su tesis sobre Pintura Religiosa la convirtió en doctora en Bellas Artes.

En 1972 celebró su 1,ª exposición en la Sala Provincia de León dirigida en aquel momento por el Premio Nacional de Poesía, Premio Cervantes 2006 Antonio Gamoneda. Más tarde el galerista y visionario del arte contemporáneo en España Fernando Vijande la escogió para ser parte de su cartera de artistas entre los cuales fue seleccionada en 1980, por la comisaria internacional Margit Rowell, para participar en la exposición colectiva ‘New Images from Spain’ organizada en el Guggenheim de Nueva York convirtiéndose así en la primera mujer española, junto a la artista Carmen Calvo, que exponía en este museo.

Su prolífera producción artística le han permitido realizar más de 100 exhibiciones y mostrar su trabajo por diferentes países de Europa y América. Así como producir y trabajar diferentes disciplinas: pintura, escultura, vidriera, grabado, dibujo, cerámica.

LA OBRA

Han sido muchos los que han pretendido etiquetar a Teresa Gancedo. Su estilo, único y personal, ha sido definida como conceptual, simbolista e incluso realista.

Las piezas de Teresa Gancedo parten de su imaginario personal donde sin duda yacen sus deseos y recuerdos. Es vertebral el uso de símbolos y la iconografía religiosa cristiana en su discurso plástico así como sus ambientes tienen aires nostálgicos alejados de nuestra cotidianidad. No en vano Teresa Gancedo tuvo una infancia en el entorno rural leonés de la postguerra donde la religiosidad era una expresión colectiva, reminiscencias de un pasado que son, a día de hoy, sus recuerdos y parte de una memoria que la artista no puede eludir a la hora de componer sus íntimos universos.

Universos que a menudo se presentan en forma de un icono central (una figura humana, un ángel, un animal u otro elemento de la naturaleza) a modo de ser simbólico, contextualizado en un escenario lírico rico en collages, dibujos, estructuras e incluso el mismo marco a veces se convierte en contenedor de la obra. Todo perfectamente organizado termina por “dibujar” diferentes alegorías visuales, paisajes soñados, escenarios virgilianos o sencillamente espacios genéricos que construyen un relato (circuito narrativo) que el espectador está invitado a descifrar. Obras que nos hacen sentir y pensar.

Sin duda su obra es de orden religioso, hace muchas alusiones bíblica en la nominación de sus obras (Creación, Ofrenda, Paraíso entre otros), que nos reportan a su infancia. Pero se debe hacer otra lectura más profunda de sus obras, la referida a estados mentales e inconscientes, leer entre líneas y contemplar la posibilidad una fina ironía y muchísima ambigüedad escondida tras la apariencia mística de todas ellas. La repetición de personajes bíblicos que aparecen en sus paisajes pueden haber transgredido su significado común, cómo dice Aurora García “Tampoco existe la certeza de que ella crea en cuanto narra”.

No es gratuito tampoco que a veces juegue al equívoco y veamos pintados detalles que en verdad son objetos reales pegados, así como lo que aparentemente vemos pegado sea realmente algo pintado. Sus espacios, a menudo faltos de perspectivas, son imágenes polívocas donde aparecen distintas profundidades, una fotografía al fondo, un cordel en la superficie, elementos flotantes frente a otros pesados.

Dice Teresa Gancedo “Creo que mi trabajo plástico es esfuerzo por asir la realidad: asumirla, interiorizarla, pasarla por el tamiz de mis expectativas, recuerdos, parte inconsciente de mi ser y mostrarla luego con todos esos extraños hallazgos que surgen de la fusión de las dos realidades: la externa dada y la interna sentida. Este proceso, aunque parece razonado deja un gran espacio para el inconsciente y la imaginación, partes poderosísimas de la mente. Yo quiero despertar con mi trabajo artístico todo el material emotivo que puede quedar dormido bajo el puro proceso intelectual. Mi intención no es cuestionar la problemática del arte, sino más bien usar el arte como contenedor de sentimientos y poner al espectador en la búsqueda de un código para interpretarlos”.

“Mis obras no quieren ser ni críticas ni reflexivas; solo quiero constatar una realidad que ha estado, está, o puede llegar a estar en este mundo nuestro, una realidad que yo asumo serenamente y que me gustaría mostrar como un cuestionario lírico”.

LA EXPOSICIÓN “VISIONES DE RECUERDOS PASADOS”

La muestra recoge una selección de obras de reciente creación ejecutadas sobre distintos soportes: papel, tela, madera. El papel, sin embargo, es el protagonista y son viejas escrituras notariales, antiguas cartografías y algunos papiros el soporte donde Teresa Gancedo ha creado sus últimas alegorías.

Curiosamente Teresa Gancedo ha buscado en la fronteras finales del pensamiento racional y lógico (la escritura y los mapas) las rendijas por donde filtrar su particular manera de ver el mundo. Nos sitúa en el límite de lo establecido para sumergirnos en su más profunda intimidad y conducirnos, entre palabras y rutas, a la salida de sus particulares laberintos. Sus mapas sin embargo no son para encontrar salidas, todo lo contrario, son para perderse y naufragar. Tal vez entrar en crisis, pero como reza la famosa cita de Einstein “Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo” Teresa Gancedo nos invita a emprender un viaje fuera de convencionalismos para adentrarnos en un mundo suprareal que nos cuestiona sobre quienes somos. Un viaje hacia lo desconocido, o dicho de otro modo, un diálogo con lo establecido para llegar a lo más profundo que hay en cada uno de nosotros más allá de nuestra racionalidad. Sus obras no nos dan respuestas, pero son detonantes para que nuestras propias reflexiones nos hagan cuestionar nuestro ordenado y cotidiano mundo. Sin duda su arte puede resultar incómodo pero resulta del todo imposible que no nos atraiga por su singularidad.

MENCIONES A SU TRABAJO

Antonio Colinas (Premio Nacional de literatura 1982) “Un encuentro lleno de caminos, señales, mundos, para volver a dialogar con la totalidad. En los cuadros hay rasgos, transparencias, leves colores, veladuras que difuminan grandes temas, grandes aspiraciones. El símbolo es el centro alrededor del cual gravita la obra de Teresa, su mundo reflexivo y onírico. Una dispersión de microcosmos, sin embargo, que bajo la mirada del espectador se unen un Todo. Representa en sus obras de manera ideal: lo eterno y lo pasajero; la razón y el corazón; los sueños y la realidad”. Antonio Gamoneda (Premio Cervantes de poesía 2006) “La notable delicadeza y minuciosidad de su estilo, el rasgo más radicalmente personal y distintivo de María Teresa González Gancedo”.

Eloísa Otero (Periodista y escritora) “En cada cuadro un universo, y en cada universo un sinfín de microcosmos plagados de historias apenas esbozadas en escenarios mínimos, pero expresivos. Los personajes juegan con los símbolos, danzan sobre paisajes sugeridos. Las pequeñas figuras dialogan y componen fantásticos relatos en los que se cruzan miradas, y se establecen sentidos. A partir de signos y de símbolos muy personales, que confluyen en una iconografía singular, la pintura de Teresa Gancedo invita a imaginar mundos, a viajar por territorios inexplorados. Empuja a deslizarse por dimensiones desconocidas de esa otra realidad que a veces, solo a veces, y como en un sueño, logramos entrever en los adentros de un cuadro”.

Abel Figueres (Crítico de arte) “Una gran metáfora pictórica creacionista que nos evoca a la memoria de la infancia de tiempos pasados y que nos permite ejercitar y disfrutar desacomplejadamente de nuestra mirada originaria”.

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