STENDHAL O EL VIAJE SENTIMENTAL

STENDHAL O EL VIAJE SENTIMENTAL

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Los abismos del corazón humano le fascinaban tanto como la ambición por ir más allá. No escribió novelas de aventuras, menos aún de capa y espada y, sin embargo, tanto como un implacable cirujano de las pasiones, fue un insaciable devorador de espacios. Del Danubio a San Petersburgo, de Inglaterra a Prusia, de Calabria a Cataluña, de Berlín a Florencia, a Italia entera,  fuese en calesa o en diligencia, a pie o caballo, en barco o en ferrocarril, Stendhal fue uno de los más incombustibles viajeros de su tiempo. “Entre dos amores y dos libros”, como le gustaba definirse, el inventor de la literatura del Yo también inventó la palabra “turista” –derivada del Grand Tour-, creó una nueva modalidad de viaje, el viaje sentimental, y hasta dio nombre a un síndrome, el “Síndrome de Stendhal”.  Naturalmente murió caminando, una tarde de marzo de 1842, en París, a causa de un ataque de apoplejía. Monsieur Beyle nos dejaba más de treinta novelas, entre ellas obras capitales como La cartuja de Parma o El rojo y el negro. Todo un itinerario existencial, siempre de viaje en viaje. El de un hombre que jamás se arrepintió de nada y siempre vivió por encima de sus posibilidades.

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