Bellas ArtesEjemplar XXIV

PERSISTENCIA EN LA CREACIÓN

obra de Víctor Cordero

PERSISTENCIA EN LA CREACIÓN

La obra de Víctor Cordero

Consciente o no, Víctor Cordero (La Habana, Cuba) desde sus inicios ha volcado su atención a estudiar y analizar los elementos con los que puede crear. Otro aspecto a su favor es la ausencia de bocetos, lo cual permite la espontaneidad en su modo de hacer. Para este creador la imitación de la realidad es nula ya que pretende representar la forma exterior y en particular lo interno desde diferentes problemáticas de manera sutil, creando una pintura metafísica que está presente en su obra toda.

En su formación adquirió un dominio pleno del oficio comenzando con un aprendizaje clásico que le sugirió el camino por donde transita su obra actual. Las fuentes son heterogéneas, en su pintura fusiona lo tradicional con lo moderno; todas las épocas y estilos conviven en el proceso creativo y como referentes obligados: Gauguin, Cézanne y Vincent van Gogh.
Estructura un discurso plástico expresionista abstracto, basado en una pintura plana cuyo interés es la relación de colores y contrastes constante entre ellos sugiriendo la forma. Acogió un amplio abanico de estilos artísticos, de los cuales ha sabido atrapar su espíritu creador en la búsqueda de una forma de expresión particular, cuestión esta lograda sin lugar a dudas.

En su obra la figura femenina es el eje fundamental, utilizándola como pretexto en lo formal y conceptual, busca revelar una imagen que dialogue con el espectador objetivo. Domina un espacio plástico, conceptual, ambiguo, donde los objetos tienen carácter iconográfico y simbólico (frutas, sillas, mesas, camas entre otros).

Según la opinión del crítico de arte y profesor de la Universidad de Roma, Marcello Carlino: “El expresionismo es justamente la nota dominante, en este se puede descubrir la influencia de una pintura europea de denuncia y polémica social, que desde Nolde y Grosz es dejada en manos de Bacon, y con mayor razón en este se coge la manera original de Cordero; con el lenguaje que es característico del pintor caribeño y lleva la marca de su tierra, Cordero es europeo pintor de Cuba y cubano pintor de Europa, y aquí está el atractivo y el valor de su obra”.

“Brindar para obtener” ha sido una constante en el discurso conceptual, llevado a diferentes soportes y técnicas como es la pintura, dibujo, collage, instalación, cerámica. “Brindar para obtener es relativo y tiene que ver con las relaciones interpersonales, sociales…” (asegura Cordero).

Estas obras confirman el nivel de madurez artístico alcanzado por el autor, cada una adquiere personalidad propia a partir de la elaboración del diálogo, que requiere un modo de hacer diferente, destacándose la fragmentación de estas que adquieren su justa dimensión cuando se unen. Se denota una figuración donde combina los recursos de la caricatura e historieta con elementos reales en cuanto a volumen y soluciones de claroscuro. Todo ello apuntalado en el dominio del dibujo, lo cual acentúa el estilo expresivo de sus obras. Quizás nos encontramos en presencia de una actitud revolucionaria ante el esfuerzo creativo.

La unidad global se produce por la coherencia formal, compacta e irregularmente estructurada, de las formas discontinuas de aparente confusión que sugieren continuidad en los elementos arquitectónicos (vigas, columnas). Una gran mesa, como un horizonte común, da unidad total a la composición, la parte inferior sugiere acercamiento o lejanía según la perspectiva. A mi modo de ver, la audacia en la composición cobra un atractivo visual interesante, como consecuencia de la fragmentación de la obra en cinco partes, cada una individual por las diferentes situaciones planteadas, que al ser separadas adquieren connotación por si sola. 

Todo ello subrayada por la disposición del color en función del discurso: el fondo y las figuras están tratados de manera diferente, cada uno muestra una intencionalidad, en el centro un poco más frio en contraposición con la figura, que es cálida y de colores intensos, buscando contraste entre fondo – figura, a ambos lados una temperatura media de colores sienas simulan el ambiente de la pintura renacentista1 , en los extremos colores intensos, el rojo del piso adquiere protagonismo al permitir comprender la posición de los personajes en una nueva historia. La figura femenina de pie casi caminando, de marcada elegancia, ojos de mirada firme y seductora: es el eje principal alrededor del cual se entreteje la solución narrativa de la obra en su totalidad. El tema tratado está basado en las relaciones humanas, los hombres de cuello y corbata simbolizan quizás el poder y otras interrogantes, cuestionamientos que el autor pone a disposición del receptor.

La conjugación de símbolos, lenguajes y el color rojo como factor psicológico en función del discurso estético-conceptual, son ingredientes esenciales en la poética, cuya construcción contiene una dosis de doble sentido, donde el color, la forma y el volumen están dotados de un humor sano y sutil, por la especie de juego que supone la relación con el espectador, de ahí su magia particular por la simpatía que provoca.

Por: Mayra García Castillo

Vincula texto, abstraccionismo y dibujo, donde este último cobra importancia a partir de líneas gruesas que sacan a la luz, los rasgos de un rostro en primer plano. Se hace característico del pintor, la imagen de un rostro que se aleja de la realidad y de una representación idealizada.

Realizada con un sentido pop desde la repetición y un diálogo diferente, el término “persistencia” acentúa el ritmo en la lectura, emparentado con la mirada persistente que nos reclama atención, estas imágenes repetitivas delatan su intención: por sus nombres, cada una es diferente a la otra, pero buscan un parecido con un patrón en común (belleza, moda, entre otros).

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