CONCHITA PIÑA

CONCHITA PIÑA

CONCHITA PIÑA

Por :  María José Cortés Robles
 Foto : Carlos Núñez de Arenas

MJ.- ¿Podríamos definir la vida como ‘acto poético’?
CP.- ¿Qué es la vida, si no? Si la vida fuera solo lo cotidiano… Se perderían muchos matices… Todo acto cotidiano lleva intrínseco lo poético. La manera de interpretar el mundo ya es poética.
MJ.- ¿A qué edad empezaste a escribir poesía?
CP.- Muy pequeña, con cinco o seis años -lo que fuera aquello que escribía con esa edad-. En mi casa siempre ha habido libros, siempre ha existido un interés por lo cultural. Mi hermano también escribe desde muy pequeño. Siempre teníamos a mano el material necesario, una máquina de escribir dispuesta para poder ser usada.
MJ.- ¿Has tocado otros géneros?
Cp.- He intentado algo de teatro y narrativa breve, pero donde me he encontrado realmente ha sido en la poesía.
MJ.- Sin embargo, tienes mucho que ver con el teatro…
CP.- Sí, por suerte, sí (Risas). Es mi profesión, me dedico a muchas cosas relacionadas con el mundo del teatro. En realidad, la poesía y el teatro coinciden en cuanto a la forma de concebir la vida.
MJ.- Y la filosofía, que es tu formación, ¿qué tiene que ver con la poesía y con el teatro? ¿Qué les une?
CP.- Mi formación ha estructurado mi manera de pensar. Al margen de los conceptos, que se sitúan siempre en compartimentos estancos, la filosofía me ha permitido aprender a ver el mundo con afán de descubrimiento, investigando en sus distintas capas, a no quedarme en la superficie, a realizar ese acto poético de forma consciente, esa reinterpretación. Me ha ayudado a poder eludir ese sesgo dogmático y de primera impresión. Por eso la estética solo es una manera de mostrarse que no debe limitar la mirada del otro, el interés por conocer. La filosofía es la base para el hecho artístico, tanto en lo estético como en la moral, en la responsabilidad que se tiene con respecto a lo que uno hace.
MJ.- ¿Consideras que el libro es un objeto imprescindible?
CP.- Por supuesto. Un libro es, en muchos momentos, la mejor compañía, independientemente del género… Un comic, un libro de mandalas para colorear… Da igual... Y hablamos de papel, aunque se están haciendo intentos de conseguir el calado del libro digital en el mercado y se ha logrado en algunos sectores. Pero el libro en papel tiene un carácter de objeto romántico que le hace único. Si observas los libros favoritos en las bibliotecas personales, obtienes información sobre cómo y cuánto han sido usados. Por ejemplo, mis libros de Gloria Fuertes, que los tengo abiertos, reabiertos, con pósit, con hojas dobladas – por haberme quedado dormida encima de ellos- … Al final el libro es un objeto vivo, lo usas en función de tus necesidades y va transformándose con el uso. Es un objeto poético.
MJ.- Antígona es el nombre propio de vuestra editorial. ¿A qué hace referencia?
CP.- Es uno de mis personajes favoritos de la historia del teatro, la primera feminista que se enfrenta al poder. Representa a una mujer fuerte. Yo soy la única mujer de los tres socios y no me quería sentir sola. A los otros dos les encantó la propuesta. El teatro clásico tiene una dimensión filosófica muy acusada. Esa figura vertebraba muy bien el camino de la editorial.
MJ.- Habéis decidido restringir los géneros que publicar en la editorial. Como negocio, ¿esto os ha supuesto un reto, o bien os ha favorecido?
CP.- Creo que haber centrado la editorial en filosofía, texto teatral y crítica teatral, ha supuesto poder optimizar nuestros esfuerzos enfocándolos a intereses personales y a la labor cultural que queríamos llevar a cabo. Tenemos procedencias similares, venimos del ámbito de la filosofía y del teatro. Sentíamos una cierta sensación de estar pervirtiendo nuestras intenciones, al publicar otro tipo de géneros. Es importantísimo que la poesía y la narrativa se publiquen en otras editoriales, por supuesto. Al final los géneros se tocan… La crítica teatral, por ejemplo, tiene mucho de poético, como interpretación subjetiva del hecho artístico…
MJ.- Quiero que me expliques un poco vuestro concepto de editorial.
CP.- Para nosotros nuestra empresa es ‘la casa editorial de los autores’. Al final sigue siendo una opción de negocio, pero hemos optado por no seguir ninguno de los parámetros a los que tradicionalmente suelen atender las empresas al uso para garantizar un negocio viable. Hemos optado por convertir un espacio supuestamente destinado a ese fin, el de negocio, en un lugar de encuentro, en un lugar más cercano a un hogar, un lugar que invita a permanecer en él. Desde que cambiamos nuestra oficina a la calle Prim, esas eran nuestras intenciones, que la gente que visitara la editorial tuviese la oportunidad de leer, tomarse un café, cambiar impresiones, charlar de cualquier tema… Del mismo modo, Antígona se empeña en ofrecer una buena acogida a los autores, especialmente a los dramaturgos, que son los que más tiempo invierten en nuestra oficina. Nosotros nos solemos desplazar al encuentro de los filósofos, los buscamos en sus ‘cavernas’, pero la gente de teatro suele pasarse por la editorial. La editorial es para nosotros un modo de vida.
MJ.- El lema de la editorial es ‘el teatro también se lee’, ¿crees que el lector apetece de un texto teatral?
CP.- Sí, y cada vez más. En los espacios en donde se representa teatro -da igual el tipo de sala, más o menos convencional-, se está dando la circunstancia de que se atienda al libro teatral. Por ejemplo, en este mismo teatro donde estamos, el Pavón Kamikaze, tienen un expositor con nuestros libros y los de otras editoriales de teatro. En la medida en que el texto teatral sea más visible, haremos crecer este cuerpo de lectores nuevos que desconocían el género teatral o que no encontraban la vía para acercarse al libro teatral. Será un cuerpo de lectores no solo mayor, sino más crítico, al ser más experto, y con más capacidad de disfrute.
MJ.- ¿Crees que el público apetece de teatro de texto, o se decanta por espectáculos más alternativos?
CP.- La verdadera revolución en el seno del teatro contemporáneo la lidera una corriente de dramaturgos que necesita recuperar el teatro de texto. Inmersos en las circunstancias políticas y sociales en las que la cultura se desenvuelve, los autores necesitan del texto como herramienta para poder entender la realidad en la que se vive. Ahora es dificilísimo encontrar comedia, los autores han cambiado de registro. El espectador también necesita cuestionarse cosas a través del teatro. El teatro es un lugar de entretenimiento, sea o no a través de una comedia. Pero no nos olvidemos de la labor política del teatro, que es la que ahora el espectador también reclama.
MJ.- ¿Cómo seleccionáis los textos? ¿Qué tiene que tener un texto teatral para que se considere un buen texto?
CP.- Hay muchos criterios y todos respetables. Para Ediciones Antígona es imprescindible que pueda considerarse una obra literaria, es decir, un libro que se pueda leer al margen de su puesta en escena. Publicamos muchos textos que están a pie de cartelera, pero seleccionando aquello que puede considerarse literatura, un texto que se deguste también en la exclusividad de su lectura. El texto teatral tiene una connotación especial, con respecto a otros géneros, pues cada lector se acerca a él de manera única y personal. Concebimos el texto de teatro no solo como una herramienta para la escena, no solo como un libro de acotaciones, sino como una obra que cuenta una historia en ese formato, también literario.
MJ.- Sin embargo, en el ámbito teatral se está coqueteando mucho con lo fronterizo, es decir, hay una contaminación de artes diversas… Eso no quiere decir, supongo, que tú, como consumidora de teatro, estés en contra de esas otras manifestaciones artísticas…
CP.- Es una postura de la editorial como tal. Pero fíjate que hay muchas propuestas de performance que se resuelven en teatro de texto. En otras, en cambio, el texto se escribe a través del cuerpo, de la interactuación con los objetos, del contacto directo en escena con otro personaje-… Es interesante que ocurra esto…
MJ.- ¿Cuál sería el límite? Si la palabra no existe en un espectáculo, ¿es teatro?
CP.- Sí. No sería un teatro factible de publicar, claro. Pero continúa siendo un acto poético, que no tiene por qué ser verbal. La danza expresa, el cuerpo… El silencio es teatro.
MJ.- Te voy a ir enumerando enunciados que tienen que ver con Ediciones Antígona o directamente contigo. Me gustaría que me fueras resumiendo la acción sociocultural a la que se hace referencia en cada caso.
CP.- A ver si sé… (Risas)
MJ.- ‘Ni un mes sin dramaturgas’
CP.- Es un proyecto que acabamos de iniciar este mismo año. Consiste en publicar cada mes a una dramaturga contemporánea o una traductora, de manera que se vaya reajustando la presencia de la mujer en el catálogo que ofertamos como editorial. Nos dimos cuenta en su momento de que en nuestra colección de teatro contábamos tan solo con cuatro dramaturgas. Siendo Antígona una editorial que pretende hacerse eco de lo que está en cartelera y dejar testimonio de la buena salud de la que disfruta el teatro contemporáneo, nos parecía que no estábamos reflejando de un modo adecuado la presencia real de las autoras en la escena. Decidimos asumir una serie de acciones para cambiar eso, no como discriminación positiva para la mujer, sino como una cuestión -vuelvo a la filosofía- de justicia, por la responsabilidad ética que uno tiene en su trabajo.
MJ.- ‘El tamaño no importa’
CP.- Este proyecto nace junto con la Asociación de Autores de Teatro, a la que le robamos el eslogan ‘El teatro también se lee’. Es una apuesta de los dramaturgos contemporáneos para favorecer la utilización del teatro en las aulas. Son textos breves pensados como herramienta extraescolar o curricular útil para alumnos de secundaria. Del mismo modo, cuando David Peralto, director de ‘La Joven Compañía’ nos propuso colaborar con ellos no pudimos decir que no. Son formas de crear cuerpo de espectadores críticos.
MJ.- ‘La chocolatada’
CP.- Es una actividad que realizamos en Navidades. La llevamos a cabo desde hace dos años. Es una forma de que la editorial asuma un compromiso mayor con la sociedad. Nosotros invitamos a chocolate y las personas que vienen invitadas traen un kilo de comida que se envía a un banco de alimentos. Cada año el destino geográfico es distinto. A finales del 2017 se llevará a cabo la tercera chocolatada. Esta iniciativa está teniendo muy buena acogida. Nosotros tenemos asumida una responsabilidad social corporativa en cuanto a destinar libros a centros, a bibliotecas. Nos parece que además del espíritu hay que alimentar el cuerpo y que debíamos aportar nuestro grano de arena a esta causa.
MJ.- Estas acciones estarían dentro del proyecto ‘Antígona solidaria’…
CP.- Eso es. Cedemos también libros a gente que no puede comprarlos, por ejemplo.
MJ.- ‘Me lo dijo el apuntador’
CP.- Se trata de un blog de teatro que creé junto con un amigo, hace unos tres años. La idea era asistir como ‘comentadores’ de cartelera a los estrenos de teatro y hacer críticas o reseñas, apuntes o recomendaciones. Muchos de los textos de esas representaciones luego han pasado a ser publicados por la editorial. Un gran número de ellos se representaban en el Off y, de no ser así, se hubieran perdido. Nuestra labor como prensa nos permitía el acceso directo a una libre selección de toda la cartelera. De este modo hemos ido creando una maravillosa cantera de dramaturgas y dramaturgos, con lo cual el blog ha sido un gran aporte para la editorial.
MJ.- ‘Premios Godoff’
CP.- Es una iniciativa estupenda de Álvaro Vicente (director de la revista Godot-godoff) . He tenido la suerte de participar como jurado en las dos ediciones de los premios. Es grato el sentir que una participa de las decisiones culturales de su ciudad. Antígona publica el texto ganador como ‘mejor dramaturgia’.
MJ.- ‘Liga de las Mujeres Profesionales del Teatro’
CP.- Esa es la penúltima locura en la que me he embarcado. Supone una herramienta muy necesaria para visibilizar el trabajo de las mujeres profesionales del teatro en España. Viene de la Liga americana. Se concreta en una serie de acciones, comunicaciones y encuentros que pretenden que la labor de las mujeres en el teatro no pase desapercibida. Para hacerse una idea de la necesidad y el alcance de esta iniciativa en España, tan solo hay que fijarse en que se han afiliado a través de su página de Facebook más de seis mil mujeres.
MJ.- ¿Algún proyecto más del que no tengamos noticia?
CP.- Estamos preparando la apertura de una agencia literaria que lleva mi nombre (‘Conchita Piña Agencia Literaria’) Está compuesta por cinco agentes, los tres socios de Antígona (Isaac Juncos, Ignacio Pajón y yo misma) más dos personas más, Txomin Palacio y Rocío Vidal. Por un lado pretende ser una agencia literaria al uso, es decir, que vamos a representar a autores de narrativa, de poesía y de ensayo. Pero, por otro lado, también se va a abrir una ramificación para representación de dramaturgos, posibilidad que apenas se contempla en España, aunque alguna agencia de carácter más internacional si la cubra. El empeño de nuestra agencia va a ser visibilizar los textos de los autores a los que representemos tanto en España como en el ámbito internacional.
MJ.- ¿Y cómo vais a hacer la selección de vuestros representados?
CP.- En narrativa, ensayo y poesía vamos a grupo cerrado, es decir, que vamos a apostar en principio por una serie de autores y, poquito a poco, iremos ampliando cartelera. En teatro, tenemos la idea de montar una plataforma con el material disponible para representar, una base de datos sobre autores y obras que poder ofertar a compañías, a productores, o a teatros.
MJ.- Me parece muy interesante…
CP.- Ha tenido muy buena acogida el proyecto…
MJ.- ¿Hablamos un poco de tu faceta como actriz…?
CP.- (Risas)
MJ.- Yo no te he visto nunca, pero según la información que he conseguido al respecto, has participado en espectáculos en los que se han llevado tus poesías a escena. ¿Cómo ha sido la experiencia?
CP.- Pues una locura… A mí me proponen y siempre digo que sí…. Luego digo: ‘a ver, que yo soy editora de teatro…’ Antes de decidirme a estudiar filosofía y dedicarme al mundo editorial, hice algunas incursiones en teatro semi-profesional. Me gustó mucho la experiencia. También es cierto que la poesía que escribo es apropiada para la escena. No es mi vocación principal y pido disculpas por el intrusismo ya de antemano, pero creo que es importante que las voces de las mujeres poetas se oigan en la escena.
MJ.- ¿Por qué has elegido el Teatro Pavón Kamikaze para esta entrevista?
CP.- Me siento especialmente vinculada a este teatro. En la editorial hemos ido publicando uno a uno los textos de Miguel del Arco. Tanto Miguel como Aitor Tejada se han comprometido con nosotros desde la reapertura del Pavón, han apoyado a Ediciones Antígona habilitando un espacio para exponer nuestros libros junto con textos teatrales de otras editoriales. El hecho de que un teatro que va marcando el hito de lo que sucede en la escena madrileña decida vender nuestros libros en el hall, es de agradecer. Además, Antígona en el Pavón se siente como en casa.

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Artículo : CONCHITA PIÑA... pag 32

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