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Bellas Artes

Lo que parece ser y no es

Por: Ramón Cabrales y Rufino del Valle

«No todo lo que parece es, no todo lo que es parece.
Pero entre el ser y el parecer hay siempre
un punto de entendimiento.
Como si ser y parecer, fuesen dos planos inclinados
que convergen y se unen. Hay un declive,
la posibilidad de escurrir por él, y, si es así sucede.
Se llega al punto en que, al mismo tiempo,
se contacta con el ser y el parecer».

José Saramago
(tomado de su novela Claraboya)

Lo que parece ser y no es, es un díptico realizado por el artista cubano Jesús Delfino Villa. Con esta obra fotográfica logra un equilibrio visual de alto vuelo a través de una composición muy bien lograda, que permite alcanzar un marcado simbolismo, y donde el autor juega no solamente con la imagen en sí sino, además, con el concepto, con la idea, teniendo en cuenta las texturas y los relieves, para convertirla en un interesante estímulo visual. La obra resulta entonces única y original.

El artista utiliza el fondo oscuro con marcado énfasis y dramatismo, requiriendo gran esmero en la difusión e iluminación del contorno de la figura. Buscó la idea y creó el diseño acorde a una unidad de color y textura, combinado todo entre sí.

Hay que analizar también que las piezas que conforman el díptico nos atraen por varios motivos: primeramente, por el encierro que la imagen nos lo presenta de una manera muy brusca y, acto seguido nos lo muestra con un desprendimiento de ese encierro, pero con una solución no acorde a lo que todos esperábamos.

Indiscutiblemente ambas fotografías logran un efecto sobre los espectadores de intriga, de asombro y al mismo tiempo de angustia. Es una obra que puede producir efectos connotativos muy diferentes por trasmitir mensajes claros y al mismo tiempo polisémicos. Puede lograr en los diferentes espectadores desde un placer puramente estético hasta una sensación de agobio.  El díptico Lo que parece ser y no es, en la primera imagen hace renacer los ritos de nuestros antepasados africanos, utilizando como velo pencas de alguna planta, cubriendo completamente el rostro, nutriéndose de ella en busca de cierta espiritualidad e intimidad.

En su segunda versión (o imagen), el personaje es atraído por dicha penca, absorbiendo, toda su «savia» al revelar relatos encerrados sobre la piel, hasta hacer que su rostro desaparezca. Sin embargo, no se nota en ella acción dramática o de terror alguna. Es, por lo tanto, conceptualmente una manera o carácter de plasmar hábilmente en sus dos imágenes —un modo de expresar, tal vez— el dolor o sufrimiento de acuerdo a la espiral de la vida.

Simbólicamente, el díptico Lo que parece ser y no es, aflora con fuerza, con pleno significado. Claro que todo lo plasmado es producto de una cuidadosa y meditada reflexión e investigación cultural en el peregrinaje artístico del artista.

En el trabajo de Jesús Delfino se observan los ocultos secretos inherentes en su proyección visual, maneja la emoción y al mismo tiempo trata de entrar en la psique del observador. El autor se nutre de un personaje de cierta manera fuerte y propenso a la provocación, como si fuera un experto conocedor del ser humano. Se puede observar, que, sobre el personaje transcurre algunos momentos, tal vez fugaces, con pensamientos volátiles y efímeros, que cruzan la mente del retratado con destreza y audacia e íntimo análisis emocional.

Finalmente podemos decir, que cuando un público se enfrenta por primera vez a un trabajo artístico, como el caso que nos ocupa, inmediatamente puede percibir dos sensaciones: talento y creatividad, por parte del realizador.  Por supuesto, se siente que hay un artista sensible que domina todo lo necesario para hacer esa obra con maestría. Jesús Delfino Villa, como buen artista, es sensible y cada vez más; va descubriendo potencialidades que ni él mismo sabía que las tenía guardadas en su acervo cultural. ■

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