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La voz actuada

La voz actuada

Laura Irene Asín

He escuchado muchas veces hablar de voz cantada y voz hablada, me gustaría agregar una categoría: la de la Voz actuada, para referirme específicamente al trabajo del actor.

Muchas veces y en casi todos los talleres de entrenamiento actoral o de aprendizaje, no se tiene muy en cuenta a la voz. Se da importancia a otros aspectos del entrenamiento que tienen que ver más con lo  corporal. (Aclaro, esto que digo es una generalidad, por supuesto hay lugares donde sí se entrena la voz, pero son los menos)

Y de esto es sobre lo que quiero hablarles, al igual que todo tu cuerpo, la voz también se produce gracias a músculos y éstos requieren de un entrenamiento que los mantenga en forma y te permitan fonar bien y sin lesionarte.

En mi corta experiencia dando clases, pude notar las carencias que traen los alumnos con respecto a este tema y no me parece un tema menor a tratar.

Son muchos músculos los que intervienen, no los nombraré a todos, pero diré que se dividen en tres categorías importantes los músculos respiratorios, los fonatorios y los deglutorios, en conjunto con los órganos que intervienen, hacen que tu voz sea clara, se proyecte en el espacio y sin lesiones.

La voz también está proporcionalmente relacionada a lo afectivo, todas nuestras emociones la atraviesan, por eso es importante saber manejar nuestro aparato fonador.

El propósito de un actor arriba de un escenario es, o debería ser: lograr abrazar a todo el público con su voz, logrando llegar a cubrir todo el espacio y ser escuchado. Un actor debería ejercitarse al igual que un cantante.

Sería bueno concientizar a todos los profesionales del teatro acerca de la importancia de la voz y de su buen uso, para que cada vez seamos más los cuidadores, los cuidados, y los respetuosos de nuestro gran aparato fonador

Para sonar mejor, para llegar más lejos, para que la voz abrace todo lo que toca. Es mi deseo con este humilde escrito generar un movimiento aunque sea de curiosidad para que de a poco vayamos dándole más importancia.

 

Laura Irene Asín

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