ASPIRA EL AIRE INVOCANDO AL CIELO

ASPIRA EL AIRE INVOCANDO AL CIELO

 

Su boca se abre con gesto agónico
los pulmones desesperados
buscan donde alimentarse.

Su corazón se hace dueño.
Escupe con machacona insistencia
sus latidos hacia un exterior
empapado de todos los sudores

Aspira el aire invocando al cielo
su cabello desordenado
se desploma en la cara y niega su rostro.
Nada tiene la gravedad de su cuerpo
para caer rendida
sobre el cuerpo del amante.

Escucha los argumentos
que le grita la sangre.
Estos no son otros
que seguir y seguir
en esa espiral de dar y recibir
sin más fin
que el placer de una voluntad y otra.

 

José Luís Terraza

 

Ver en página 9

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