cabecera 2023 logo

Bellas Artes

Entre São Paulo y Miami: Arte cubano desde ambas orillas

Between São Paulo and Miami: Cuban Art from Both Shores

Por: Ángel Alonso

Versión en castellano:

A inicios de este año, el Museum of Contemporary Art of the Americas (MoCAA) emprendió una iniciativa curatorial de notable alcance, desplegada simultáneamente en dos escenarios de intensa vitalidad cultural. Cuban Art from Both Shores se presentó de manera paralela en el Instituto Cervantes de São Paulo, Brasil, y en las salas propias del museo en Kendall, Miami. Concebido a partir de los fondos extraordinarios de la Rodríguez Collection, el proyecto reunió a artistas cubanos de la diáspora y de la isla —y también a aquellos cuyas prácticas se han gestado en geografías más lejanas— para rearticular un diálogo atravesado por décadas de rupturas políticas, resiliencia sostenida y la incesante reinvención de lenguajes visuales.

La etapa brasileña fue mucho más que una exposición; fue una declaración de principios. Presentada en el Instituto Cervantes de São Paulo, se erigió como una de las incursiones internacionales más ambiciosas de la Rodríguez Collection. En el tejido vibrante del circuito paulista, el arte cubano se situó no como un capítulo cerrado dentro de un canon mayor, sino como un continuum vivo, en permanente expansión. Al destacar obras de figuras como Belkis Ayón, Carmen Herrera y José Bedia, el equipo curatorial del MoCAA propuso inscribir el arte cubano dentro del discurso más amplio de América Latina y del Sur Global, subrayando cómo un pequeño archipiélago caribeño ha ejercido una influencia cultural y política desproporcionada a su tamaño geográfico.

La respuesta en Brasil fue inmediata y profunda. El público se encontró con obras nacidas entre el exilio, la censura y la esperanza: piezas forjadas desde la perseverancia individual y la memoria colectiva. La muestra puso de relieve la histórica tensión entre el arte oficial y la libre expresión en la Cuba posrevolucionaria, evidenciando cómo las políticas culturales de los años sesenta —resumidas en la frase «Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada». impulsaron a numerosos creadores a buscar nuevos horizontes. Esos artistas emigrados llevaron consigo lenguajes visuales que se transformaron en diálogo con otros contextos, configurando una diáspora que hoy resulta esencial para comprender la historia del arte cubano contemporáneo.

Enfocar la atención en Brasil supuso también reconocer el discurso crítico que allí se generó. Conversaciones, entrevistas y textos especializados expandieron la misión del museo de ensanchar el canon del arte cubano y situarlo dentro de un marco transnacional. La identidad cultural plural de São Paulo ofreció un prisma ideal para repensar el arte cubano como parte de una migración constante de ideas, estéticas e identidades.

La versión local del proyecto —From This Shore, the Breach Is Memory and Path— se inauguró en abril en la sede del MoCAA, en Kendall, Miami. Lejos de ser una mera reiteración, la presentación en Miami amplió y reimaginó la propuesta curatorial. Obras que no pudieron mostrarse en Brasil por limitaciones logísticas ocuparon un lugar central, generando nuevas conexiones dentro del conjunto. El contexto sumó una capa de significado: Miami, hogar de una de las comunidades cubanas más grandes fuera de la isla, ofreció un público especialmente sensible a los temas del desplazamiento y la pertenencia. Artistas como Amelia Peláez, Néstor Arenas, Sandra Ramos, Arturo Montoto, Duvier del Dago, Evelyn Sosa y Aimée Joaristi se integraron a la narrativa, entretejiendo nuevas voces en un tapiz ya denso y vibrante.

En Miami, la exposición alcanzó un registro emocional diferente. Para muchos espectadores —algunos parte de esa misma diáspora— no fue solo un encuentro con el arte, sino también con la memoria y la identidad. Mientras Brasil brindó una plataforma internacional expansiva, Miami ofreció una resonancia íntima: un retorno simbólico que unió los hilos del exilio con las experiencias vivas de una comunidad que se reconoce en esas obras. El museo se convirtió así en un puente entre orillas, donde historia y creación contemporánea dialogan en condiciones de igualdad.

Ambas presentaciones reafirman el compromiso del MoCAA con una visión plural y sin fronteras del arte cubano. La Rodríguez Collection —que incluye obras de Gustavo Acosta, Consuelo Castañeda, Humberto Castro, Ana Albertina Delgado, Flavio Garciandía, Wifredo Lam, entre muchos otros— es testimonio de la persistencia de una identidad artística ante la censura, el desplazamiento y la reinvención. Ya sea en el vibrante circuito paulista o en el corazón de la diáspora en Miami, estos artistas continúan negociando su lugar en un mundo del arte global tan desafiante como estimulante.

En última instancia, Cuban Art from Both Shores no trata únicamente de geografía. Habla de continuidad y del poder transformador del arte cuando migra, se adapta y perdura. En Brasil, el proyecto alcanzó su articulación internacional más ambiciosa; en Miami, encontró un contrapunto íntimo, una resonancia local que profundizó su sentido. Juntas, estas dos exposiciones demuestran que la brecha entre orillas no es una herida, sino un camino: un trayecto que conecta, sana y redefine lo que significa pertenecer. ■

Versión en inglés:

Earlier this year, the Museum of Contemporary Art of the Americas (MoCAA) embarked on an ambitious curatorial undertaking that unfolded across two vibrant cultural stages. Cuban Art from Both Shores opened in parallel at the Instituto Cervantes in São Paulo, Brazil, and within MoCAA’s own galleries in Kendall, Miami. Conceived from the extraordinary holdings of the Rodríguez Collection, the project brought together Cuban artists from the diaspora and the island—along with others whose practices have evolved far beyond Caribbean geography—to rearticulate a dialogue shaped by decades of political ruptures, resilience, and the ceaseless reinvention of visual languages.

The Brazilian chapter was far more than an exhibition; it was a statement of intent. At the Instituto Cervantes in São Paulo, the presentation emerged as one of the Rodríguez Collection’s most ambitious international forays. Within the effervescent fabric of the São Paulo art circuit, Cuban art was framed not as a closed chapter within a larger canon, but as a living continuum—an unfolding narrative. By foregrounding works by figures such as Belkis Ayón, Carmen Herrera, and José Bedia, the MoCAA curatorial team positioned Cuban art within the broader discourse of Latin America and the Global South, underscoring how a small Caribbean archipelago has exerted a cultural and political influence far beyond the scale of its geography.

The response in Brazil was immediate and profound. Audiences encountered works born of exile, censorship, and hope—pieces forged through personal perseverance and collective memory. The exhibition revealed the long‑standing tension between official art and independent expression in post‑revolutionary Cuba, illuminating how cultural policies since the 1960s—summarized in the phrase «Within the Revolution, everything; against the Revolution, nothing» pushed many artists to seek new horizons. These émigré creators carried with them visual vocabularies that evolved in dialogue with other contexts, shaping a diaspora that now stands as an essential chapter in the history of contemporary Cuban art.

To focus on Brazil was also to acknowledge the critical discourse generated there. Conversations, interviews, and critical essays extended the museum’s mission to expand the canon of Cuban art and situate it within a transnational frame. The plural cultural identity of São Paulo provided an ideal lens through which to reconsider Cuban art as part of a broader migration of ideas, aesthetics, and identities.

The project’s local iteration—From This Shore, the Breach Is Memory and Path—opened in April at MoCAA’s home in Kendall, Miami. Far from a mere repetition, the Miami presentation expanded and reimagined the curatorial proposal. Works that could not be shown in Brazil for logistical reasons assumed a central place, sparking new connections across the corpus. The context also added a layer of meaning: Miami, home to one of the largest Cuban communities outside the island, offered an audience profoundly attuned to the themes of displacement and belonging. Artists such as Amelia Peláez, Néstor Arenas, Sandra Ramos, Arturo Montoto, Duvier del Dago, Evelyn Sosa, and Aimée Joaristi joined the narrative, interweaving new voices into an already rich tapestry.

In Miami, the exhibition struck a different emotional register. For many visitors —some themselves part of that very diaspora— it was not only an encounter with art, but also with memory and identity. While Brazil offered an expansive international platform, Miami provided an intimate resonance: a symbolic homecoming that braided the threads of exile with the living experiences of a community that recognizes itself in these works. The museum became a bridge between shores, where history and contemporary creation spoke as equals.

Both presentations reaffirm MoCAA’s commitment to a plural, borderless vision of Cuban art. The Rodríguez Collection—which encompasses works by Gustavo Acosta, Consuelo Castañeda, Humberto Castro, Ana Albertina Delgado, Flavio Garciandía, Wifredo Lam, among many others—stands as testament to the persistence of artistic identity in the face of censorship, displacement, and reinvention. Whether in the vibrant circuit of São Paulo or in the heart of the Cuban diaspora in Miami, these artists continue to negotiate their place within a global art world as demanding as it is exhilarating.

Ultimately, Cuban Art from Both Shores is not simply about geography. It speaks of continuity and of art’s transformative power as it migrates, adapts, and endures. In Brazil, the project found its most ambitious international articulation; in Miami, it discovered an intimate counterpoint, a local resonance that deepened its meaning. Together, these two exhibitions demonstrate that the space between shores is not a wound but a path—one that connects, heals, and redefines what it means to belong. ■

Obras

COMPARTE, DALE ME GUSTA, REPITE

¡Nos gustaría saber tu opinión!

Comenta el artículo. Gracias