Bellas artes
Exposición temporal en el Museo Crocetti, Roma, Italia
Aglaya Moreno Fernandez | Ángel Alonso | Dadne Agustin Carbonell | Daylene Rodriguez Moreno | Digber Enriquez | Ivette Cedillo | Janette Allegue | Juan Antonio Martínez Tendero | Orlando Rodriguez Barea | Villamil | Salvador Moreno (SalMo) | Tony Rodriguez | Lourdes Yunuen Martinez Puente | Irazù Aranda | Carlos César Diaz | Leonor Hochschild | Dayllant Pérez Fernandez | Leo de la O | Adriana Wardlow | Antonio Lopez Peralta | Carlos Camargo | David Capiello | Giovanni Saracual | Guido Dieringer | Hector Prado | Juliana Ferreyros | Leonardo Sierra | Mario Chanlatte | Maria Esther Panesso | Noel Nevado | Oscar Montoya | Saul Antonio Lopez | Tita Millan.
Durante la segunda mitad del mes de julio de 2025 tuvo lugar, en el el Museo Venanzo Crocetti, en Roma, la muestra colectiva Dal bozzolo alla farfalla, organizada por el proyecto artístico internacional Insul-Arte y curada por Suzzete Rodríguez, tal como puede leerse en la página de esta importante institución.(1)
La exposición, destacada por la riqueza y diversidad de lenguajes artísticos, representó para muchos creadores una valiosa oportunidad de dar visibilidad a sus obras en una de las capitales culturales más relevantes del mundo. Resulta inviable, en el acotado marco de este artículo, abordar en profundidad el trabajo de todos los artistas participantes. Toda selección implica una forma de exclusión, y por tanto conlleva una inevitable dosis de injusticia. No obstante, y habiendo mencionado previamente a la totalidad de los expositores, centraremos nuestra atención en algunos cuya trayectoria nos es más familiar, en buena medida por haber sido objeto de análisis en ediciones anteriores de esta publicación. Es necesario subrayar que esta elección no obedece a un criterio valorativo ni pretende establecer jerarquías entre las propuestas presentadas. Se trata, más bien, de un acercamiento parcial y preliminar, que toma como punto de partida nuestro conocimiento previo para ofrecer una mirada más contextualizada sobre algunos de los artistas que integran esta muestra plural y estimulante.
Con una amplia presencia, la participación de Dadne Agustín Carbonell aportó a la muestra un peso considerable de profesionalidad, ya que sus fotos están basadas en una autoexigencia casi obsesiva, pasión esta que hace de su producción artística un ejemplo de rigor. Específicamente las obras correspondientes a su serie El Infierno, captaron la atención de los espectadores, no solo por sus cualidades técnicas, sino por su sutil y cuestionador discurso. En un artículo que publicamos hace un tiempo sobre este trabajo, el artista y crítico Ángel Alonso (quien también participó en esta muestra con tres sorprendentes dibujos a línea) comentaba: «Lo andrógino de sus modelos aporta a su obra la belleza exótica que los caracteriza y contribuye a la intención del fotógrafo con respecto a armonizar los polos opuestos. Es de destacar también que no estamos ante cuerpos musculosos y «perfectos» salidos de un gimnasio; son cuerpos hermosos por su individualidad y por estar lejos de lo que los cánones exigen».
Otro artista participante que también conocemos —y que ha estado en dos de nuestras portadas— es Tony Rodríguez, sus obras aquí presentes son una continuación de su meticuloso estilo, del cual ha comentado Pablo de Cuba Soria: «Ante la imposibilidad de abarcar/poblar el espacio, el artista construye estos asideros como quien edifica/provoca metástasis de nódulos en la extensión vacía del inconsciente. Aunque, a diferencia de los seres y objetos dalinianos, hechos casi en su totalidad de tejidos oníricos y a su vez correspondientes con la pesadillesca dimensión espacial en la que son colocados, los seres y objetos pictóricos de Rodríguez Olivares parecen no pertenecer a ese paisaje/territorio en el que se manifiestan». Y tiene razón, pues aunque su obra sigue ciertas pautas del surrealismo no ha de etiquetarse como tal, estamos ante un camino visiblemente individual y sólido, en el que no valen los encasillamientos.
Participa en esta experiencia el maestro Juan Antonio Martínez Tendero, con una obra que conocemos bien porque ha estado en una de nuestras portadas. Con respecto a esta pieza comentábamos: «Dentro del amplio caleidoscopio que parece poseer el artista, existen cuadros que apuestan por dinamizar lo estático. Este es el caso de Paisaje a través de persiana mallorquina II, aquí están presentes las tensiones que suele provocar entre lo organizado y lo espontáneo, entre lo matemático y lo poético, entre lo pasional y lo racional. Una obra que juega con el arte óptico sin serlo (…) ».
Las obras presentadas por Orlando Barea, otro de los artistas que hemos conocido profundamente, nos corroboran lo que antes se dijo sobre su trabajo en nuestra publicación: «Sus ingeniosos y mágicos artefactos son vínculos a aquella realidad en la que desenvuelve su imaginación y su talento. Estamos ante un artista auténtico, riguroso y sin más artificios que las máquinas que pinta. ».
Nos gustaría haber podido destacar también las propuestas de muchos otros artistas que formaron parte de esta heterogénea y variada muestra. Sin embargo, las inevitables restricciones de espacio nos obligan a concentrarnos únicamente en un grupo reducido. Entre los participantes de este importante, amplio e inclusivo evento, hay creadores cuya obra, por su fuerza expresiva y solidez conceptual, merecerían una atención más amplia y detenida. Confiamos en que habrá futuras oportunidades para abordar con mayor profundidad sus aportes, a los cuales esperamos volver en próximas ediciones. ■
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